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sábado, 12 de diciembre de 2009

AMOR con mayúsculas

Tus victorias son mis victorias, tus decepciones me doblegan también a mi; tu felicidad es la mía y tu dolor me hiere; lo que convalida que TE AMO.

El AMOR con mayúsculas, o sea el amor verdadero, entre hombre y mujer; y no me refiero al amor humano intermedio que se alimenta, vive, básicamente del cambio y del intercambio; tampoco al Amor Absoluto, el amor pleno, que es la relación entre el hombre y el ser absoluto; sino al amor que se manifiesta entre hombre y mujer como una consagración total, el que es una relación de espontánea pureza.

El AMOR en el ámbito humano, es el sentimiento espiritual permanente que unifica dos almas que son una en esencia. pero que en esta vida, en la manifestación terrena actual, es esencia dual (una parte en cada persona, partes que encajan perfectamente para formar una sola); ésa es la razón por la cual el ser interior de una persona de pronto, sin motivos, se siente atraído por otra que a la vez que nosotros ha sido colocada en este mundo con la misión de avanzar en el proceso de su evolución; encontrar a esa otra parte, unir sus energías para lograr que el otro alcance su evolución a fin de reunir las dos partes; si el encuentro de esas dos almas (que en esencia son una) es con AMOR, en AMOR éstas se unifican.

Este amor Genuino, es una ofrenda total de lo que somos o de lo que podemos ser, es decir. la entrega en todos nuestros actos volitivos, pensamientos, de todos nuestros impulsos y sentimientos, un sentir que nos dota de un poder que puede elevarnos hasta las más altas cimas y a impensables, inverosímiles y extraordinarias hazañas de sacrificio por el ser amado, que no son producto de una compulsión, sino un gozoso acto de ofrenda, y sin el fuego interior de esta inmolación, de esta ofrenda ningún amor humano puede alcanzar su verdadera pureza original. En resumen si no es una entrega total, sin condicionamientos, sin cuestionamientos, no alcanza para fundir, unir las almas. Porque el amor verdadero por una persona no es el mero movimiento hacia sus cualidades positivas, hacia su bondad, hacia su inteligencia o su belleza. (Es posible admirar a una persona así pero sin amarla).

El amor genuino no se satisface con las cualidades que la persona amada pueda tener en su presente, en el aquí y ahora; sino que es el sentimiento en movimiento que intenta llevar al ser amado, hacia sus aptitudes, facultades más plenas, más nobles. Y ése amor hace que la persona que ama no se fije en la viabilidad de dichas posibilidades sino que sigue adelante siempre en su labor perfectiva. Con la mirada del amor todo alcanza una estimación, una excelencia mayor, todo se convierte en más valioso; tiene una perspectiva que muestra lo valiosos de las cosas, aún de las más insignificantes o de las más desfavorables e infortunadas, en todo puede ver lo bueno que hay en el otro..
Aunque ve los errores como tales, las debilidades y defectos como lo que son, no los condena, no los considera irremediables, y no es por ser condescendientes, sino que para el amor nada es desechable, todo es posible y perfectible, nada está alejado del bien.

El verdadero amor dota al hombre y a la mujer de un poder en el alma, que puede elevarlos hasta las más altas cimas y llevarlos ha realizar las más grandes y esforzadas misiones por el ser que ama, puede llevarlos al renunciamiento total de si mismos y la realización del ser amado le produce un estado de intima felicidad, satisfacción y alegría interior, paz.

El poder del alma se expresa a sí mismo por las emociones que manan del corazón, quien es el centro emocional que sirve como instrumento a las manifestaciones del alma; el corazón siente las olas radiantes del alma, sus vibraciones, el aliento luminoso y tenue del alma. Y sólo el centro del corazón puede albergar el poder del alma, ésta energía puede llegar a ser de tal magnitud que el corazón lo exterioriza acelerando su ritmo, haciéndose más sensible a los diferentes eventos de la vida del ser amado, tanto que a veces puede sentirlos, vivirlos, como si todas ésas vibraciones, energías que el otro libera ante dichos eventos, se desplazaran por un canal etéreo que de manera instantánea le hacen percibir, casi vivir dichos eventos.

Esa voz sutil del alma, sólo puede ser escuchada por el corazón que esté alejado de los conceptos, modelos mentales, atavismos y las pasiones comunes del pensamiento, las falsas necesidades; un corazón que no esté cubierto por capas de bajas pasiones, de deseos insaciables, y que no se encuentre oscurecido por la inercia, la rutina de los hábitos físicos, sino que se encuentre alejado del bullicio de los caprichos de la mente, de los pensamientos distorsionados. Porque la voz del alma, (lo que dice el corazón), tiene el sello de la calma, de la paz, de la sabiduría aplicada con inteligencia y amor; en fin, hace que esa persona se sienta más cerca de su origen en el principio de los tiempos como parte del Todo Universal.

Sé que a veces parece muy difícil, casi inalcanzable esta manifestación del Amor, porque es común que nuestras emociones estén mezcladas y no permitan que el alma se convierta en el rector de nuestra conciencia. pero si sentimos el mismo amor genuino por nosotros mismos podremos ver que es una meta posible.

2 comentarios:

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Una manifestación que desborda todo sentimiento, se nota la pasión, se nota el AMOR, así, ocmo lo planteás, con mayúsculas tan grandes como vos.
Cariños amiga!

Gaby dijo...

me encanto mucho tu forma de plasmar ese sentimiento llamado amor con mayusculas... me tomo la libertad de ser seguidora,,