En lo irrreal siempre está presente una porción de lo real.
Kristallos -Cristal de roca- son sólo reflexiones, fantasías, historias imaginarias, que nacieron de una palabra, una imagen, un hecho fortuito o tan sólo de lo que dicta la musa, sin rimas.


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  • Sueña - Si tu alma está vacía, los ojos enceguecidos y de tan sólo llorar el corazón abatido como a punto de estallar, deja a tu mente volar, imagina que estás viva,...
    Hace 3 años

sábado, 12 de diciembre de 2009

AMOR con mayúsculas

Tus victorias son mis victorias, tus decepciones me doblegan también a mi; tu felicidad es la mía y tu dolor me hiere; lo que convalida que TE AMO.

El AMOR con mayúsculas, o sea el amor verdadero, entre hombre y mujer; y no me refiero al amor humano intermedio que se alimenta, vive, básicamente del cambio y del intercambio; tampoco al Amor Absoluto, el amor pleno, que es la relación entre el hombre y el ser absoluto; sino al amor que se manifiesta entre hombre y mujer como una consagración total, el que es una relación de espontánea pureza.

El AMOR en el ámbito humano, es el sentimiento espiritual permanente que unifica dos almas que son una en esencia. pero que en esta vida, en la manifestación terrena actual, es esencia dual (una parte en cada persona, partes que encajan perfectamente para formar una sola); ésa es la razón por la cual el ser interior de una persona de pronto, sin motivos, se siente atraído por otra que a la vez que nosotros ha sido colocada en este mundo con la misión de avanzar en el proceso de su evolución; encontrar a esa otra parte, unir sus energías para lograr que el otro alcance su evolución a fin de reunir las dos partes; si el encuentro de esas dos almas (que en esencia son una) es con AMOR, en AMOR éstas se unifican.

Este amor Genuino, es una ofrenda total de lo que somos o de lo que podemos ser, es decir. la entrega en todos nuestros actos volitivos, pensamientos, de todos nuestros impulsos y sentimientos, un sentir que nos dota de un poder que puede elevarnos hasta las más altas cimas y a impensables, inverosímiles y extraordinarias hazañas de sacrificio por el ser amado, que no son producto de una compulsión, sino un gozoso acto de ofrenda, y sin el fuego interior de esta inmolación, de esta ofrenda ningún amor humano puede alcanzar su verdadera pureza original. En resumen si no es una entrega total, sin condicionamientos, sin cuestionamientos, no alcanza para fundir, unir las almas. Porque el amor verdadero por una persona no es el mero movimiento hacia sus cualidades positivas, hacia su bondad, hacia su inteligencia o su belleza. (Es posible admirar a una persona así pero sin amarla).

El amor genuino no se satisface con las cualidades que la persona amada pueda tener en su presente, en el aquí y ahora; sino que es el sentimiento en movimiento que intenta llevar al ser amado, hacia sus aptitudes, facultades más plenas, más nobles. Y ése amor hace que la persona que ama no se fije en la viabilidad de dichas posibilidades sino que sigue adelante siempre en su labor perfectiva. Con la mirada del amor todo alcanza una estimación, una excelencia mayor, todo se convierte en más valioso; tiene una perspectiva que muestra lo valiosos de las cosas, aún de las más insignificantes o de las más desfavorables e infortunadas, en todo puede ver lo bueno que hay en el otro..
Aunque ve los errores como tales, las debilidades y defectos como lo que son, no los condena, no los considera irremediables, y no es por ser condescendientes, sino que para el amor nada es desechable, todo es posible y perfectible, nada está alejado del bien.

El verdadero amor dota al hombre y a la mujer de un poder en el alma, que puede elevarlos hasta las más altas cimas y llevarlos ha realizar las más grandes y esforzadas misiones por el ser que ama, puede llevarlos al renunciamiento total de si mismos y la realización del ser amado le produce un estado de intima felicidad, satisfacción y alegría interior, paz.

El poder del alma se expresa a sí mismo por las emociones que manan del corazón, quien es el centro emocional que sirve como instrumento a las manifestaciones del alma; el corazón siente las olas radiantes del alma, sus vibraciones, el aliento luminoso y tenue del alma. Y sólo el centro del corazón puede albergar el poder del alma, ésta energía puede llegar a ser de tal magnitud que el corazón lo exterioriza acelerando su ritmo, haciéndose más sensible a los diferentes eventos de la vida del ser amado, tanto que a veces puede sentirlos, vivirlos, como si todas ésas vibraciones, energías que el otro libera ante dichos eventos, se desplazaran por un canal etéreo que de manera instantánea le hacen percibir, casi vivir dichos eventos.

Esa voz sutil del alma, sólo puede ser escuchada por el corazón que esté alejado de los conceptos, modelos mentales, atavismos y las pasiones comunes del pensamiento, las falsas necesidades; un corazón que no esté cubierto por capas de bajas pasiones, de deseos insaciables, y que no se encuentre oscurecido por la inercia, la rutina de los hábitos físicos, sino que se encuentre alejado del bullicio de los caprichos de la mente, de los pensamientos distorsionados. Porque la voz del alma, (lo que dice el corazón), tiene el sello de la calma, de la paz, de la sabiduría aplicada con inteligencia y amor; en fin, hace que esa persona se sienta más cerca de su origen en el principio de los tiempos como parte del Todo Universal.

Sé que a veces parece muy difícil, casi inalcanzable esta manifestación del Amor, porque es común que nuestras emociones estén mezcladas y no permitan que el alma se convierta en el rector de nuestra conciencia. pero si sentimos el mismo amor genuino por nosotros mismos podremos ver que es una meta posible.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Un compromiso arrumbado, que se hace actual..

Alguna vez se dijo "...la vida me ha dejado su moneda en la mano..." y entonces lo sentí como una suerte de obsequio grato, de ésos que llaman a hacernos sentir reconocidos, pero hoy... la vida me ha dejado su moneda en la mano y un gusto amargo en la boca, desconsuelo en el alma, un inquietante e insistente desasosiego.
Es increible como el néctar más dulce puede dejarnos ese gusto amargo y ese bagaje de sensaciones, sentimientos y dudas imposibles de controlar, difíciles de entender, ideas diametralmente opuestas a las que hubo hace nada más que unos cuantos granos de arena antes de ahora. Cómo un hecho puede llevarnos a entender o creer que estabamos pensando, sintiendo, viviendo de manera equivocada, al extremo de lograr que replantiemos cada acto de nuestra vida, haciéndonos arrepentir de lo que vivimos o más bien de lo que "no vivimos" poque estaba en contra de nuestras convicciones o tal vez tan sólo en contra de las convicciones de los demás; ésas que por ser propiedad de una gran mayoría, aceptamos sin discerenir, tal vez por temor a que nuestra capacidad interior consciente y subconsciente, nuestro natural raciocinio pusiera objeciones e intentara convencernos de ser más flexibles y ése sólo hecho "la flexibilidad" nos haría sentir y estar (a los ojos del resto) fuera de la gran corriente, marginados.
Marginados sólo por querer ser lo que sentimos ¿no son acaso los sentimientos, el don dado a los humanos? ¿porqué entonces si actúo según siento, si doy y recibo coforme quiero y puedo, estoy faltando a normas morales y de conducta? , entiéndase que solamente estoy abogando por los buenos sentimientos, los puros (por su transparencia), los carentes de falcedad, aquellos que se exteriorizan sin inhibiciones ni egoísmos de ninguna especie, el amor, la generosidad, la misericordia (que considero no es privativa de Dios), el perdón y todo sentimiento que sea emanación recíproca de éstos, también la gratitud.
Acaso existen reglas para dar y perdonar? por qué razón entonces ponemos tiempos, circunstancias, personas, ocaciones, etc. para dar y/o recibir afecto? cuál debo creer que es el factor determinante que permite saber si es el momento, persona y lugar oportuno para dar o recibir esa cuota de amor, tan necesaria, más aún, imprescindible para mi vida, para sentirme plenamente satisfecha de mi paso por este mundo? acaso el reprimir mis setimientos, el no exteriorizarlos (sin libertinaje que provoque escándalo, se entiende) repito, acaso esa actitud no hace que mi espíritu, la energía vital que me sostiene, se sienta debilitado, confundido e insatisfecho, no se produce así una reacción igual a la que ocurriría con el cuerpo si no me alimenta? sabemos que la inanición provoca la muerte física. Y el desamor? no puede provocar la muerte del espíritu? y en ése supuesto caso comenzamos a transitar entonces una vida que no lo es, precisamente por carecer de sentimientos básicos, quedando asi convertida en tan sólo existencia, como cualquier ser sin raciocinio, una planta, un animal. Es así que tan sólo pasamos por ésta vida conforme el deseo y antojo de otros, para bien de nadie, porque: ¿a quién beneficia que yo no viva y tan sólo exista?.
Si me fuera posible saber cual es el punto justo de colisión, saberlo de antemano, pero porque yo lo sienta, porque yo lo considere, sin la más mínima influencia de persona alguna, solamente que mi propia decisión y elección fuera el factor desencadenante de cada uno de mis actos; entonces y sólo entonces, me sentiría plena, me sabría libre!
Como no me es posible vivir de ésa manera, es que paso por la vida diciéndome "necesito sentirme libre para poder vivir atada" y por todos los cielos que me aterra darme cuenta de que hasta mis pensamientos e ilusiones (tan sólo quimeras) están siendo interferidos por el "no queda bien", "no es justo", "no puede ser" ,y los no, no y no, innumerables que ha inventado la sociedad.
Que será de mí cuando ni siquiera me cause placer divagar? porque serán tantas las puerta que se cierren (los NO) que graficados sean laberintos sin salida. Sin duda en ese momento será la muerte y cuando ya no respire seré libre.
Como temo ser aplastada por un sinnúmero de libros legales y morales; y aturdida por consejos, razonamientos (razonamientos?) y acusaciones, a nadie confiaré mi defensa "al derecho de exteriorizar o no mis sentimientos de afecto" entre tanto, por seguir en la corriente, amaré en secreto, gritaré en silencio, lloraré sin lágrimas ni ruidos. Pero echaré a volar mis pensamientos aún hasta el límite impreciso: el infinito.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Sin dobleces, lo mismo adentro que afuera...

Lo primero que se piensa cuando alguien pasa por un momento de sufrimiento interior, es mentalizarse de que ya pasará, sólo hay que darse tiempo para elaborar el dolor y hacer el duelo.
Cuando no termina con el paso del tiempo, se recurre al médico.

El diagnóstico de los sabedores, no de los sabios, "sabedores" de un poco de algunas cosas, daba la impresión de que era algo simple, una de esas situaciones que se pueden arreglar con unas gotitas (de las que terminan en -zepan, tril, lium…) que en realidad lo que hacen es inhibir la posibilidad de expresar lo que sentimos, pensamos... haciendo además que todos los movimientos sean en cámara lenta, los miembros pesan, te impiden dibujar una sonrisa, ya que no puedes controlar tus movimientos.

Amén de la recomendación de no dejar de tomarlos, “a horario” y como no se puede pensar, el paciente se ve en la necesidad de ayudarse con alarmas y anotaciones, si sólo nos fiamos de la alarma no podríamos saber para qué sonaba.

Dejó de llorar “porque si”, “sin razón”, no sentía pena por su dolor, ni por el de los demás.

Pero… ¿Pensar? ¿Sentir? siguió sintiendo y pensando. Ellos "los sabedores" ordenan o aconsejan como complemento: "deje de pensar", cosa fácil en teoría, "salga a caminar" con los pies a rastras, piensa uno; y sin en realidad ver, sólo observar como muñeco de aparador.

En fin, ésa es la solución al dolor del alma, dolor que para ellos tiene nombres más sofisticados, como. "estrés, depresión, angustia, duelo no elaborado, melancolía crónica, etc."

Dolor no! el dolor es físico.

Ella pasó por todo ésto, hasta que un día decidió SER, con dolor o sin él, tomó la decisión cuando ya quedaba poca vajilla, porque la mayoría se había roto a causa de su torpeza involuntaria, descubrió que había momentos en su vida cotidiana en los que hubiera querido reír y sólo había podido esbozar un simulacro de sonrisa, vestida, a veces, de alegría.

Se cansó de que generalmente sus primeras respuestas fueran: eh?; cómo decías? Siempre perdida…

Perdón, no te escuché…y que ante el reclamo de algún conocido, que encontraba al pasar, debía disculparse por estar “distraída, en otra cosa” o con un “no te reconocí!”.

Dejó de tomar los “represivos” y de pronto y un buen día, rompió en llanto, todo seguía igual, porque todo seguía allí dentro de sí, y a su alrededor todo era igual.

Y encontró la forma de no sufrir, “no se permitiría recordar”, nada, ni bueno, ni malo.

Había olvidado que existen varios niveles de pensamiento, por lo tanto todo sigue allí en el fondo del pensamiento, aquél que no habla, no susurra, no muestra imágenes, pero silenciosamente va minando el alma y el cuerpo.

Cuando se comenzó a notar la angustia en su imagen física, aparecieron los que con buenas intenciones te dicen lo mal que luces.

Por otra parte, la familia, los amigos, los vecinos, hasta los que te cruzas en una sala de espera tienen consejos (sin que los pidas).

Comienzan con un "qué cara!" y lanzan sin darte tiempo a tragar, las recetas mágicas; de sus ancestros, de lo que ellos harían (porque no están en tu lugar), o "de lo que dicen que dijeron" que se debe hacer.

Así ocurría conmigo, casi a diario.

Ése día me llegó el consejo metafísico, "cómo es afuera es adentro" (éste es para el caso de que el malestar sea del alma, porque si todo está bien a nivel emocional, corresponde decir "como es adentro es afuera" –se me ocurre-); la bien intencionada amiga lo lanzó y dio los ejemplos de lo que debía hacer:

- Tienes que tapar esas canas, (ésta comprobado que salen en estados de melancolía).
- Tu piel se ve cansada, tienes que exfoliar, una buena crema, te maquillas, delinea tus labios.
Pintalos...

Por supuesto habló de marcas, métodos y colores que le quedarían bien.
Todo con indicaciones útiles; se notaba que era una maestra en cuestiones de camuflaje.

- Las manos....-hazte las manos y cuidalas, son carta de presentación- (a quién? no sé)
- Usa colores claros, esa ropa obscura y holgada, no te favorece; te hace ver amargada!
(Ja...! que noticia, me hace ver Toda YO)

Durante unos días lo pensé… lo dejé de pensar; pero la volví a encontrar y sólo dijo:
- Y? para cuándo? , no seas floja! 15 minutos te lleva estar bien! (estar?o tan sólo parecer que estoy bien?)

No me preguntó ¿cómo estás? ¿Por qué? ¿Qué puedo hacer por vos?; fue en ese momento, cuando me di cuenta que en realidad su preocupación no era por mi, sino porque afeaba el paisaje que ella tenía tan bien controlado.

Así que, como considerada, comprensiva, solidaría... etc. soy. Puse manos a la obra, para pintar una imagen que no arruinara el paisaje de los demás.

En parte tuve que darle razón, ya que el tiempo que me llevó, comprar y elegir toooodos los productos mágicos, y después empaparme de las instrucciones de cada uno (eran muchas más que las de las gotitas), por un tiempo considerable tuvieron mi mente concentrada en realizar el proceso correctamente, contar los minutos exactos, aquí descubrí otra minimización que hacía ella de la realidad, sólo los preparativos llevaban más de 15 minutos, 20 para colocar la tintura, 40 para esperar (por ser la primera vez), etc. y eso sólo para desaparecer las canas, borrar mis años, que tanto sacrificios, renunciamientos, trabajos, lágrimas y alegrías me han dado.

Después de varias horas y de arruinar alguna ropa, manchar con algo que no sé con que sacar, desordenar, dejar cosas sin hacer...

Terminé! estoy lista…

Así, "producida" como lo denominó, satisfecha porque fui capaz de superar un reto más, voy a ponerme frente al espejo.

La primera impresión, waau! me veo bastante bien, comienzo a mirar en detalle: la ropa... si... No está mal..., el color del cabello me hace más joven; el maquillaje le dio vida a mi cara, el delineador resalta mis ojos...

Para admirar los detalles, me acerco más al espejo... los ojos… me estoy mirando a los ojos....
Oh no!... todo está allí, todo sigue allí... comienzan a derramar la verdad, el dolor... se mezcla con el delineador... corren arroyos negros por mis mejillas...

COMO ES AFUERA NO ES ADENTRO!

De todas formas, intentaré ser el graffiti o el mural que embellece el paisaje urbano, pero…. sin delineador!

***
La amiga comentó después, cuando lo supo:
- qué tonta, no debiste usar delineador!

***
Quién está vacía? ella o yo?


Mil gracias al corrector literario omnisciente (casi omnisciente)

domingo, 6 de diciembre de 2009

AMIGOS...AMISTAD..?¿UN INTERROGANTE SIN RESPUESTA?

Hoy sin querer, una personita... una de esas Grandes, ancianas, Sabias personitas, que habitan un cuerpo de niño/a, me hizo un comentario que me puso a pensar; y caray! mi conciencia en su sabiduría de lo alto y la razón con sus modelos mentales adquiridos durante mis años de vida, guardados prolijamente; no pueden parar en el análisis y la discusión acerca del tema.

El caso fue que, dicha personita cumple años dentro de unos días, me lo comentó como al pasar y mi respuesta fue:
-Qué bueno! lo vas a festejar con todos tus amigos?
- ... Y mis compañeros, conocidos y vecinos también, porque si lo festejo con los amigos nada más seríamos dos! porque yo tengo un sólo amigo... vos?
Debí reconocer, supongo, que tenía razón, porque no tuve "cara" para decir "yo tengo muchos".

Hasta esta hora, estoy agradecida, ya que mi conciencia (la voz del espíritu, que es todo sabiduría, inteligencia y amor); ha revatido muchos de los decretos de la razón, por lo que, aún me alcanzan los dedos de una mano para contarlos. Si fueran más de qué forma podría contener, abarcar, comprender, abrazarlos; si fuesen más? - lo digo por aquello de "el que mucho abarca poco aprieta".

Lo cierto es que las palabras "amigos", "amistad", están devaluadas, han perdido su valor o se usan con liviandad. Confieso que recurrí al diccionario en busca de la definición y dice: "Amigo: que tiene una relación de amistad", "Amistad: Relación de afecto y confianza mutua, entre personas".

Hice una lista de los que hasta ahora llamaba amigos/as y por cada uno me pregunté:
- Siento afecto? la respuesta para todos fue SI
- Le tengo confianza? , la respuesta fué en muchos un Si dudoso.
Entonces fui más profundo en el análisis y me pregunté cosas como:
* Le contarías .... tal cosa? en muchos respondí: Nooooo (algunos "no" expresaban "jamás", otros "no tiene sentido", "de qué serviría")
* Le tienes confianza como para...? - respecto de algunas cosas, en otras no.
* Estuvo a tu lado cuando....? casi el 100% no.
Si ellos llegarían a las mismas respuestas respecto de mí? cómo saberlo? - de todas formas la conclusión es clara, NO SON AMIGOS. Basándome en que la confianza y el afecto debe ser "mutuo".
Los conté y me alcanzan los dedos de una mano..., la cerré... y aprieto fuerte y aún así donde casi no queda espacio: los abarco, los puedo contener y con seguridad me alcanzan las 24 horas de cada día, para darles un abrazo, escucharlos, acompañarlos, o ellos a mi. Nos UNE AMISTAD, somos AMIGOS: del griego "a" = sin y "ego"= yo ; de lo cual resulta "sin mi yo" ; por lo que un AMIGO es mi otro yo.
Claro que tengo conocidos! excelentes personas a las que estoy "conociendo" y permitiendo que me conozcan, que es muy posible pueden pasar a ser AMIGOS.

Así es que resultó complicada la palabrita... y mejor no analizar lo de los falsos amigos! porque se me ocurre que deben ser peores que los más implacables enemigos, ya que a estos últimos, los conocemos, ante ellos sabemos a qué atenernos.

Conclusión: tengo cientos de conocidos... maravillosas personas a las que conozco, gracías a Dios y un puñado de EXCELENTES AMIGOS!
y NO QUIERO TENER UN MILLÓN DE AMIGOS, porque no podría estar con ellos en los momentos importantes de sus vidas, no me alcanzaría el tiempo para escucharlos, comprenderlos, compartir, ayudarlos, abrazarlos; por lo que yo pasaría a ser "un falso amigo" y cuando "el millón de amigos" no estuviese a mi lado en mis momentos difíciles, me sentiría defraudada, dolida.

Todo ésto, me hizo acordar de "Verdad Amarga" una poesía que recitaba de muy niña; Autor colombiano, si mal no recuerdo era Julio Flores (o Justo), que a mi entender hoy, había sido malamente herido o bien "Etiquetó" en forma equivocada a sus conocidos, a sus relaciones: