En lo irrreal siempre está presente una porción de lo real.
Kristallos -Cristal de roca- son sólo reflexiones, fantasías, historias imaginarias, que nacieron de una palabra, una imagen, un hecho fortuito o tan sólo de lo que dicta la musa, sin rimas.


Mi otro blog

lunes, 12 de junio de 2023

CORCEL BLANCO es evocación.

    Hoy desperté y allí estaba Corcel Blanco, esperando,  sin razón, sin aviso ni invitación. 

    Ya aferrada a su crin, él emprende veloz carrera, hacia donde no sé; no pregunto, ni lo evito. 

    Desdoblada, ausente, mi cuerpo inicia las diarias rutinas, pero yo... alma, mente, corazón; la que soy... cabalga otra vez al interior, en busca de recuerdos, los mismos que evito cada día. Nada a cambiado, la rivera, los valles, son los mismos; el rugido del mar que amenaza bravío, el cielo parece más lejano... y me invita insistente el precipicio.

     Luego de muchas horas, he regresado... mientras bebo un café, se van difuminando las imágenes y comienzo a preguntarme cuál fue el detonante esta vez.

    Diría que todo comenzó la noche anterior... cuando el "¡vinceró! ¡vinceró!" en la voz de Giuseppe Di Stefano, me estremeció como un vibrato en el alma... ¡Venceré! ¡Venceré! "... al amanecer... venceré"; "Nessun dorma,  nadie duerma..." aunque es noche o vuelve a ser el inicio de una de mis largas noches,    donde la sensibilidad está a flor de piel, fluyen lágrimas negras sin motivo aparente; pues aunque aseguren que las lágrimas purifican el alma, logran que los recuerdos salgan y sanen; éstas, riegan y fortalecen las raíces de la hiedra que me invade y ahoga. 

     ... El café sabe amargo, signo claro de que el cuerpo y mi yo, han vuelto a unirse. Estoy completa... seguiré andando este camino. 

domingo, 11 de junio de 2023

El llamado

 

Trasladada por Morfeo a un hermoso momento, en un lugar desconocido y agradable. Sintió el apriete, suave, en el dedo gordo del pie...

-Ya es hora. (Escuchó con la suavidad de un susurro)

Así su madre la despertaba cada día.

-¿Sigues aquí?, no necesitas despertarme, tengo casi la edad que tú tenías al morir... -Ya no trabajo. Murmuró la respuesta y se aprestó a seguir durmiendo un poco más, pero... 

 -Lo sé, acompáñame.


GALANTEO

    Aquella tarde, cuando el sol nos era cómplice, con la calidez de nuestras almas; caminamos hasta la vera del río; tú pescabas... yo a tu lado soñaba, esperaba tus palabras. No te miré a la cara, para evitar que se encontraran nuestras miradas, es que si me encontraba en tus ojos y estando allí reflejada, en mi interior se libraban batallas, que no quería que vieras o en realidad, si anhelaba, que pudieras escuchar lo que mi corazón decía sin palabras.   
  
    Sentí tu mano cálidamente apoyada en mi espalda y vibró todo mi ser... lo disfruté sonrojada. Con la cordera de mi sombrilla escribí tus iniciales; sé que te agradó mi gesto, porque tus dedos presionaron nerviosos, un poquito más. 

     Aduje que era ya tarde, porque sabía que en unos minutos más perdería la batalla, olvidando que aún no hablaste con mis padres. 

     Con la ilusión renovada, caminamos lentamente a unirnos con el grupo de damas; les comenté, brevemente, lo fresca que estaba el agua, la que bebí de tu mano... para no ensuciar mi enagua.